Nací en Castellar del Vallès, pueblo situado cerca de Barcelona, donde mi familia tenía una charcutería. Soy la pequeña de seis hermanos. En el ’82, año en el que España fue sede del mundial de futbol, mi padre compró su primera cámara, una Canon A1 de 35 mm. Yo tenía 5 años recién cumplidos. A partir de la secundaria mi padre empezó a dejarme su cámara en los viajes y excursiones que realizábamos con el instituto, siendo éste el inicio de mi pasión por la fotografía. Viendo el interés que mostraba y el buen cuidado y uso que le estaba dando a su cámara, mi padre me dejó llevarla conmigo a Suecia, donde pasé 3 meses para realizar las prácticas de campo y así finalizar la carrera de veterinaria. En ese viaje también me llevé todos los objetivos que mi padre había ido comprando: 28mm, 50mm y 200mm. Disfruté al máximo esa oportunidad y la cámara se convirtió en una buena compañera. Esa amiga me ha ido acompañando siempre, fuera donde fuera la llevaba conmigo, incluso cuando me trasladé a vivir a California para continuar mi carrera como investigadora en la Universidad de Davis.          

Ya era definitivo, la fotografía se había convertido en una verdadera pasión. Empecé a compartir mis pequeñas obras de arte con otras personas, participando en algunos concursos locales y nacionales con tímidos resultados. Dos años después, me compré una cámara digital y, aunque sentí que estaba traicionando a alguien (llamado A1), me dejé seducir por las ventajas de la tecnología. Compré una Canon 30D y un objetivo tele-zoom de 100-400 mm, perfecto para fotografiar naturaleza. Como veterinaria, siempre me ha interesado la vida salvaje y durante varios veranos fui voluntaria en centros de rehabilitación de fauna salvaje. De todos modos, reconozco que ha sido en California donde mi entusiasmo por la naturaleza se ha exaltado, ya que a diario descubro pájaros nuevos durante el trayecto en bici a la universidad.

He tenido la suerte de visitar lugares maravillosos, como el Pantanal en Brasil o el desierto del Namib en Namibia, pero espero que coincidáis conmigo, a veces las escenas más bonitas ocurren en el patio de tu casa o en los alrededores de tu pueblo. Mi intención con esta Web es compartir la autenticidad y espontaneidad de algunos de esos momentos.

Varia gente me ha inspirado con su amor a la naturaleza, la fotografía, los viajes y, sobretodo, los buenos amigos, las buenas historias y la buena comida. De entre ellos, me gustaría dedicar este portal a la memoria de Lluís Dantart, un gran fotógrafo y buen amigo, a quien estoy segura le gustaría ver que le he sacado buen partido a lo que me enseñó.

Porque la vida es bella…l            

Txell